Eva Perón fue una activista política y social argentina que cumplió un papel vital en la vida pública durante el gobierno peronista. Fue ella la que organizó la llegada al poder de Juan D. Perón y la que se posicionó como la madre del pueblo argentino. Esta joven mujer para bien o para mal cambió el país y reflexionar sobre sus actos es un sano ejercicio para toda sujeto pensante. 
Eva Perón es una figura que despierta todo tipo de pasiones en la opinión de los argentinos. No es posible dar una opinión de ella sin antes expresar los puntos de vista de distintos sectores sociales del país. ¿Cómo la ven y cómo la veo yo? De eso se trata este pequeño escrito.
La visión popular: Evita, la abanderada de los pobres
Esta es la visión clásica de Eva Perón, más conocida como “Evita”. Ella fue la que organizó a las mujeres y les enseñó a luchar por sus derechos. Les dio el derecho al voto y guió a los pobres “hacia la victoria”.
El 17 de octubre de 1945 ella misma recorrió las fábricas, fue barrio por barrio para organizar a los “descamisados”. Los obreros rurales, los “cabecitas”, los “negros”, “la indiada”, todos los sectores excluídos de la política por primera vez se dieron cita en la Plaza de mayo y lograron liberar Juan Domingo Perón, preso por sus mismos camaradas de armas.
Evita se transformó en una heroína nacional por la que rezaban las abuelas todas las noches antes de dormir. Asimismo, esta mujer fue idolatrada como una diosa que le da bendiciones a los más desposeídos. Evita se transformó en el símbolo de todos aquellos que querían luchar por una vida digna pero no sabían cómo hacerlo.
La visión gorila: Evita y el “viva el cáncer”
Están aquellos que critican a Eva Perón desde puntos de vista bastante retrógrados. De ellos puedo mencionar algunos: la Sociedad Rural, el empresariado, la iglesia católica y la clase media acomodada.
Todos los sectores mencionados tenían diferencias en cuanto a cómo gobernar la Argentina pero confluían en algo en particular: todos odiaban a los “cabecitas negras” y a su participación en la política. Especialmente la iglesia católica puso el grito en el cielo porque la entrada en escena de las mujeres en la vida pública era un pecado. Por eso Eva Perón era un cáncer que había que erradicar para que los descamisados se volvieran a sus casas. De ahí la felicidad de este sector acomodado el 26 de julio del 52 cuando Evita murió de cáncer. Ese cáncer acabó con esta mujer de apenas 33 años. Así moría la esperanza de los estratos sociales postergados, de aquellos que se habían esperanzado en que esta mujer les diera lo que nadie les daría. La “oligarquía” argentina celebraba. 
Mi propia visión: Evita y los gorilas, la misma porquería
Es muy difícil dar una opinión sobre un actor político sin explicar bien el contexto. Por eso antes de pasar a la definición final de quién fue para mí Eva Perón, necesito dar a conocer información muy útil.
Argentina siempre fue un país dependiente. El único momento de la historia en el que pudo sostenerse en buena medida con un poco de independencia ante las potencias mundiales fue justamente durante el gobierno peronista y no por mérito propio: fue más bien la coyuntura internacional la que favoreció económicamente a la Argentina. La Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea, España bajo Francisco Franco, la Italia de posguerra destruida y otras circunstancias posibilitaron hacer negocios a gran escala y vender trigo, granos y todo tipo de producción agrícola. Así fue que mientras Europa se destruía asimisma, la Argentina obtenía ingresos que le permitieron desarrollar en parte la política social. De ese modo la Argentina pudo calmar a los sectores sociales desprotegidos dándole todo tipo de derechos, los así llamados derechos sociales, cuyo objetivo era controlar al movimiento obrero y a los sectores populares que masivamente dejaron las filas del comunismo, socialismo y anarquismo para incorporarse al movimiento peronista.
Sin embargo, una vez que la economía argentina dejó de crecer a ritmos acelerados, los problemas internos crecían junto con la corrupción del gobierno. Después del 52 Evita ya no estaba y no había a quién dirigirse para “pedir”. El pueblo pedía más y más. Eso provocaba la furia de los gorilas hasta que se cansaron de todos los cabecitas negras y derrocaron en 1955 el gobierno peronista, obligando a Perón a exiliarse en la embajada de Paraguay desde dónde se fue al extranjero para vivir en el exilio 18 años.
Dos países, la misma desgracia
Hay dos Argentinas. Hay una argentina “popular”, pobre, trabajadora, explotada y sumida en la más triste ignorancia. Esa Argentina existe desde que se levantó el 17 de octubre de 1945. Desde esa fecha este sector es usado por todas las generaciones de “punteros”, intendentes y políticos que manipulan a los pobres con una caja de leche o quizás con una bicicleta. Estos dejan contentos a los pobres con muy poco y por eso los cabecitas negras son los guardaespaldas del peronismo.
La pobreza siempre será conveniente para el peronismo, porque es fácil manipular a millones de almas que por un poco de pan son capaces de sostener un gobierno corrupto que dice luchar contra los explotadores de la patria, pero en realidad son los más fieles servidores de los organismos internacionales que permanentemente conspiran contra el país. El peronismo siempre dijo luchar contra la opresión y en defensa de la Argentina, la misma Evita lo decía, pero en realidad el papel del peronismo fue jugar como estabilizador de la coyuntura política y social. El peronismo es una lacra que siempre se posicionó como mediador: “señores norteamericanos y europeos, o estamos nosotros y controlamos a las masas argentinas, o el comunismo conquista la Argentina”. Esa era la política peronista que hasta hoy sigue actuando como el mediador ante los organismos internacionales como el FMI, el club de París o las mismas superpotencias como EE.UU. y la Unión Europea.
Por el otro lado están los sectores acomodados que siempre se sintieron europeos. Ellos detestan a los cabecitas negras y a la clase obrera en general. Sin embargo los necesitan para que trabajen la tierra, para que se dejen explotar a bajos costos en las grandes plantas industriales y para que alguien siga produciendo la riqueza nacional. Estos sectores, aliados estratégicos de los grandes usureros internacionales criticaron a Eva Perón no porque ella usara a los “descamisados” demagógicamente, sino porque la misma aparición en la vida política de las masas aterra a todos los sectores pudientes.
Estas ratas adineradas, cuyo capital fue acumulado de manera ilícita como en todas las ex colonias, siguen apelando a EE.UU en busca de ayuda. Por eso, cuando los pobres empezaron a desconocer a los dirigentes tradicionales del peronismo, olvidando incluso la figura de Evita, los gorilas llamaron a las fuerzas armadas a instaurar el orden. Eso significó la muerte miles de seres humanos. Y hasta el día de hoy siguen odiando a Eva Perón no por lo que era en realidad, sino por lo que para algunos ella llegó a significar: símbolo de la justicia social.
Para mí Eva Perón es una figura bastante negativa. Fue una rompehuelga que siempre intentó atar cualquier deseo de liberación nacional al peronismo. Ella tiene el gran “mérito” de haberle arrancado al movimiento obrero al Partido Comunista y a los socialistas. Transformó cualquier lucha por justicia en sumisión al general. Por eso no puedo sentir simpatía hacia la figura de Evita.
Sin embargo, la culpa no es de ella. En sí misma ella era muy inteligente y supo cómo manipular al pueblo argentino. De hecho lo sigue manipulando desde su tumba en la Chacarita. No ha vuelto y no ha sido millones, pero los millones de argentinos que se creyeron que Eva Duarte luchaba por la liberación nacional son bastantes. Y hoy en día millones de argentinos siguen sumidos en la ignorancia esperando de arriba todas las soluciones. Pero no hay que esperar nada de nadie. Hay que actuar por sí mismo porque las conquistas no han de ser mendigadas, sino han de ser conquistadas.
Yo quiero la liberación de la Argentina. Espero verla algún día liberada de todos los explotadores. Espero ver algún día que el peronismo y la oposición de los sumisos y cobardes que pretenden subordinarse a la embajada yanqui algún día sean parte de nuestra nefasta historia. Espero que los explotados que le dan crédito hoy a Cristina algún día rompan con esa lacra política del peronismo que solo les da pan para hoy y hambre para mañana. Espero que la liberación de la Argentina llegue y sea sin caudillos, que sea masiva y que ningún arribista manipule los deseos inconscientes de libertad de todos los explotados. En definitiva, espero que las masas tomen el país y que lo hagan suyo sin ningún jefe, general, dirigente, puntero ni líder y que sean capaces de contagiar con el ejemplo a todo el mundo.
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